Jaime sufrió un atentado a la salida del Campus Oriente de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Conducido posteriormente por su chofer al Hospital Militar de Santiago, falleció al cabo de tres horas. Horas que creo fueron de oración, pues sabía que se acercaba el momento preciso, ese que tanto esperaba y al cual dedicó mucho en su vida, de penitencia permanente, comulgando a diario, sabía que era inminente el minuto de contemplar al padre, aquel rostro divino que era motivo de inspiración para él, su cercanía con Dios lo hizo ser el mejor de los nuestros, por que supo mezclar de forma impresionante los agrestes terrenos de la política, con el impecable y hermoso camino de la santidad y el amor a Dios, fue capaz de convocar voluntades, de unir corazones en torno a los ideales de la libertad y compromiso con los más pobres.
Al momento de su muerte lo esperaban sus seguidores, aquellos a quienes conquistó con sus sabias palabras, gestos amables y sonrisa perpetua, motivó a aquellos que lo siguieron y le esperaban a la salida del Hospital por noticias, y fue sentados en la cuneta de la calle que supieron de su muerte, de inmediato vino la desazón, la desesperanza y la rabia, pero pronto, los que lo queríamos y empezábamos a conocerle, nos dábamos cuenta que era lo que él quería, se lo había buscado, dar su vida por Chile y encontrarse con el padre celestial - y yo me pregunto- ¿hay mejor forma de morir que por nuestros ideales?, ¿hay mejor forma de terminar nuestros días que por el bien de chile?. Cumplió con creces el camino que él mismo se trazó, aquel lleno de glorias profesionales, políticas y académicas.
Logró crear para Chile un partido capaz de hacer reunir a toda la sociedad sin distinción, es por eso que lo extrañamos, es por eso que lo recordamos y es por eso que lo hicimos nuestro líder.
Hoy se cumplen 20 años de su asesinato, aquel inconcluso crimen que estremeció a Chile y por el cual poco o nada se ha avanzado en esclarecer los hechos. Pero eso no importa, si lo importante es que pudimos compartir con él, en mayor o menor medida pudimos conocerle, escucharlo y verlo, es por eso que hoy primero de abril de 2011, junto con recordarlo con cariño y afecto, sabemos que esta bien, tenemos la certeza que junto a Simón se encuentran en donde siempre quisieron estar, junto al padre en el cielo.
En momentos en que la Política se vuelve cada día mas extraña, bombardeada por egos absurdos, ganas de figurar a toda costa, casi nula vocación de servicio público y en donde el dinero se ha vuelto el trampolín político más seguro de representatividad electoral, se hecha de menos la calma, la mesura y la inteligencia de personajes como el que recuerdo hoy, que siempre privilegiaron el compromiso y las ganas de trabajar por sobre las pretensiones personales o familiares de quienes participan en Política.
Eso de que 20 años no es nada, es una falacia tomando en cuenta el tiempo que te hemos perdido y no aprovechado de tus habilidades, sigue descansando en paz Jaime Guzmán Errázuriz, nuestro “Gran Senador”
BERNARDO NORAMBUENA C.
ABOGADO