(con respecto al sistema binominal)
El binominal es un sistema de elecciones populares destinado a la formación de un proceso bipartidista en torno a dos grandes partidos políticos, coaliciones o conglomerados, se estima que fue inventado en la República Popular de Polonia tras la llegada al poder de Wojciech Jaruzelski, con el objetivo de promover la participación de partidos minoritarios en el Sejm, pero sin que se perdiera la preeminencia del Partido Obrero Unificado. En la actualidad, es utilizado en las elecciones legislativas de nuestro país.
Quitarle mérito al tremendo aporte que el sistema le ha brindado a la estabilidad social y política de chile sería una mezquindad, pues ha sido pieza fundamental en su desarrollo y en la vuelta a la democracia, otorgando una especie de tensa calma a las elecciones parlamentarias. Obviamente su certeza democrática no es una de sus mayores virtudes, muy por el contrario, no representa verdaderamente la opinión del electorado, quienes en muchas ocasiones se sintieron traicionados por el sistema, al ver asumir a un representante que obtuvo menor votación que aquel beneficiado con su sufragio. Pero al verlo con tranquilidad e imparcialidad nos podemos dar cuenta, que efectivamente contribuyó a dar solución a un tremendo desafío, volver a vivir en un país democrático con elecciones periódicas, ya que en las primeras elecciones parlamentarias, luego del Gobierno Militar, existía una muy alta cantidad de expectativas por asumir la nueva conducción de Chile, por eso, dejar que esas elecciones se decidieran solo con lo que la mayoría de chile quería, objetivamente hubiera sido una irresponsabilidad política, lo que el tiempo se encargaría de avalar posteriormente.
Si hacemos memoria de lo ocurrido en los gobiernos de la Concertación, una de las cosas que mas llama la atención o que se viene a nuestra retina, es precisamente la Corrupción, el despilfarro de recursos, los procesos por delitos funcionarios en contra de personeros de gobierno, etc. Si esto fue capaz de ocurrir mediando un sistema como el que se comenta, que hubiera ocurrido sin su mediación, si fueron los parlamentarios de la oposición, de aquellos tiempos, los encargados de fiscalizar los actos de la administración, imaginémonos solamente el país sin esas investigaciones ¿que hubiera ocurrido si el poder total hubiera quedado en manos de la Concertación y la Izquierda sin “contrapesos”?
Ahora bien, el tiempo pasa, consolida los actos y deja lecciones, creo que justificar la permanencia del sistema en el tiempo, sería tratar de tapar el sol con un dedo, no existe en el chile de bicentenario ningún método de defensa del sistema binominal, no hay argumentos que avalen esa permanencia, Chile y su electorado se encuentra lo suficientemente maduro como para dejar atrás el pasado y emprender camino hacia otro sistema, que sin dejar de ser representativo, aborde el tema de la decisión popular, en donde sea precisamente la voluntad del pueblo la que prime, pero para eso es preciso dejar atrás el sistema y no entrar a modificarlo ni perfeccionarlo, sino derechamente cambiarlo, por el bien de chile y de su democracia.
BERNARDO NORAMBUENA
ABOGADO
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